El compresor, en un sistema de refrigeración mecánico, debe ser lubricado para reducir la fricción y evitar el desgaste. El tipo especial de lubricante utilizado en los sistemas de refrigeración se llama aceite para refrigeración. Este aceite debe cumplir ciertos requerimientos especiales, que le permitan realizar su función lubricante, sin importar los efectos del refrigerante y las amplias
variaciones de temperatura y presión.
El aceite realiza las siguientes funciones: reduce el rozamiento, el desgaste y las pérdidas de energía; forma un sello entre las partes móviles, por ejemplo anillos con cilindros , espirales de los scroll entre si, etc., para retener el vapor de refrigerante mientras está siendo comprimido; permite alcanzar la vida útil prevista para cada punto de fricción; amortigua el ruido generado por las partes móviles dentro del compresor; protege contra la corrosión y reduce los gastos de mantenimiento.
Factores que causan degradación de los aceites.
Cuando existen contaminantes en el sistema de refrigeración, tales como aire y humedad en una cantidad apreciable, se desarrollan todo tipo de reacciones químicas; entonces el aceite lubricante puede entrar en descomposición, perdiendo sus propiedades lubricantes y formando ácidos corrosivos y sedimentos en las superficies de cobre y/o corrosión ligera en superficies metálicas. Las temperaturas altas en la descarga del compresor, por lo general aceleran estos procesos. Los siguientes son los principales factores que degradan los aceites utilizados en refrigeración:
- Calor excesivo. Todos los aceites para refrigeración pueden ser descompuestos por el calor, cuando esto sucede, queda un residuo de carbón. Un buen aceite para refrigeración no debe carbonizarse al entrar en contacto con superficies calientes en el sistema durante su funcionamiento normal. Así mismo, dentro de un sistema de refrigeración, las reacciones entre el aceite y el refrigerante a altas temperaturas pueden causar problemas tales como: formación de lodos, ácidos, gomas, lacas, barnices y cobrizado. Estos depósitos afectan las válvulas de descarga, aceleran el desgaste, tapan los conductos del aceite y en los compresores herméticos y semiherméticos, interfieren con la operación del motor.
- Humedad. La presencia de agua en el aceite es crítica en cualquiera de sus formas: libre, diluida o emulsionada, ya que afecta el espesor de la película lubricante, disminuyéndola. Además de dificultar y/o impedir la lubricación, acelera el proceso de degradación del aceite, mediante la oxidación del mismo. Los aceites sintéticos a base de polioléster (POE), son aproximadamente 10 veces más higroscópicos que los aceites minerales o de alquilbencenos (AB). Si el lubricante POE se expone a la humedad se producen alcohol y ácido. Por esta razón, los lubricantes sintéticos de POE se envasan en recipientes metálicos, en latas, bajo un sofisticado método que utiliza vacío y nitrógeno. Si se utilizan envases de plástico, con el paso del tiempo, la humedad atraviesa el plástico y se combina con el lubricante.
- Oxidación acelerada. La estabilidad a la oxidación es la capacidad de un aceite para refrigeración a permanecer estable en presencia de oxígeno. La combinación de aire, humedad y aceite, con las altas temperaturas del compresor, producirá ácidos y lodos. La oxidación es un fenómeno que reduce la vida del aceite porque provoca aumento de la viscosidad, pudiendo llegar a ser doble e incluso triple que la del aceite nuevo.
La prueba de acidez es un procedimiento que se puede realizar tanto en la instalación como en el taller de servicio para determinar si el contenido de ácido del aceite se encuentra dentro de los límites de operación segura para un sistema de refrigeración en particular. La prueba se basa en la reacción química de soluciones con una muestra de aceite tomada del sistema de refrigeración.
La presencia de ácidos en el sistema de refrigeración es indicio de una próxima quemadura del compresor. Hay que eliminar de inmediato la acidez en el sistema mediante el reemplazo de los filtros deshidratadores correspondientes en las líneas de líquido, succión, y si el sistema lo permite, en la línea de retorno de aceite. Los sistemas con refrigerantes HFC y con aceite POE, son mucho más
propensos que los sistemas que usan refrigerantes y aceites tradicionales para captar humedad rápidamente y generar acidez, por lo que requieren más cuidados.









